LOS HÉROES DE SENEGAL: EL CAPITÁN OMAR NDIAYE Y SU FANTÁSTICA TRIPULACIÓN

Como una sonata, así me imagino la forma de esta historia intrépida, con diferentes modulaciones, motivos, temas que van y vienen, pequeñas variaciones…una historia llena de personajes valientes, auténticos, que me hicieron vibrar y emocionar en cada momento, pero sobretodo, y en lo que seria la parte del desarrollo de la forma sonata, cuando empieza el ritual de la pesca, cuando, de forma artesanal y tal y como lo hacían sus ancestros hace cientos de años, a la hora de tirar y recoger la red. Toda una ceremonia, un espectáculo que voy a intentar compartir, para honrar a estos héroes, para demostrar otra vez más la grandeza de un continente que avanza, que crece y  que tiene unos valores ejemplares.

Empezaríamos no obstante con una introducción, presentando a los personajes, a nuestros protagonistas, al protagonista real, el capitán Omar Ndiaye. La semana del 20 al 25 de Junio de 2016, AFRICAHUGS estuvo en Kafountine, en la región de la Casamance, Senegal, con la idea de captar una historia sobre el alma de África: El Mar. Junto con mi compañero Bourama, protagonista de la anterior historia, tuvimos la suerte de encontrar, no lejos de dónde nos hospedábamos ( en tienda de campaña) a Omar Ndiaye. Como su francés no era muy acurado, Bourama me ayudó a explicarle en meido en Jola, Sere y Wolof los objetivos y propósitos de AFRICAHUGS. A medida que la explicación avanzaba, Omar asentía con satisfacción y amabilidad, cosa que me alegraba y me iba relajando ya que veía que otra historia humana, esta vez, toda una aventura, iba a ser posible. Finalmente Omar aceptó que Bourama y yo acompañáramos a él y a su tripulación en un día de pesca.

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Al día siguiente, 22 de Junio, la alarma del teléfono sonaba a las 5 de la mañana. Ahi empezaba ya a entender lo duro de ser pescador. Una vez en el puerto esperamos a que Omar y su tripulación fueran llegando. La emoción nos hizo ser los primeros. Con un gesto muy amable y caluroso íbamos conociendo, uno por uno, a todos los pescadores. Chicos jóvenes entre los 20 y los 30 años. Alguno tal vez ya en sus 30. Cuando todos estuvimos congregados delante del barco y ya a punto de salir, pude vislumbrar en Omar un gesto dubitativo que me hacía pensar que algo no marchaba bien. Al instante, y después de varias conversaciones con su tripulación, Omar decidía  que era mejor no partir. El viento seria la causa de su decisión final. La experiencia le confesaba a Omar que, en días de viento, puede ser peligroso salir por las grandes olas que se forman en alta mar.  Por último, Omar se acercó a nosotros y, muy amablemente, nos invitó a regresar el día siguiente.

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Esta vez la alarma sonó un poco más tarde, a las 6 de la mañana. Afortunadamente vimos que ya no hacía el viento de el día anterior. Aquí es entonces donde empieza la exposición, el primera parte de la forma sonata.

La exposición representa la preparación de los pescadores desde que salen del puerto con el combustible y sus menesteres, hasta que tiene lugar el ritual mismo de la pesca. Todo transcurre en un ambiente distendido, vivo, alegre, enérgico. Son pescadores jóvenes, fundidos en un equipo con 8 años de experiencia muchos de ellos, con ganas de salir a alta mar, a triunfar, a darlo todo, a por la gran captura. Primeramente vamos de una barca pequeña a la barca más grande, la que finalmente nos acompañará en todo el trayecto. A partir de ahora nos esperan 3 horas hasta adentrarnos mas de 30 km mar adentro. Observo con atención todo lo que hacen los pescadores y el capitán. Omar es más cauto, más reflexivo, más paciente. A sus 37 años, casado y con 5 hijos, Omar aprendió el oficio de la mano de su padre, pescador nacido en Joal Fadiouth. Omar, con casi 24 años en contacto con el mundo de la pesca, empieza a ocupar el puesto de capitán a la temprana edad de 28 años. Los demás pescadores son más jóvenes. En mitad de la barca tienen un espacio para hacer fuego. Ahi preparan Lataya, ese té que me vuelve loco, y más tarde riquísimo pescado fresco directamente venido del mar a la mesa.

Poco a poco nos adentramos en la parte del desarrollo de la sonata, la parte más complicada técnicamente hablando, con más modulaciones. Pocas veces en mi vida he visto una sincronización de la fuerza, el canto masculino y el trabajo en equipo tan bien coordinados como pude presenciar en las aguas de Kafountine el pasado jueves 23 de junio de 2016.

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Mientras que el capitán, en la parte de proa y timón en mano, avista que podría haber un banco de peces cerca de donde están, en la zona de popa, uno de los pescadores asiente con la cabeza y piensa que es hora de echar la red. De repente, los pescadores ocupan su lugar. La red empieza a deslizarse de forma circular en el fondo marino. Empieza entonces el ritual o la ceremonia de recogida de la red. Mientras me agarro a donde puedo para no caerme, cámara en mano, con la intención de captar cada detalle, observo atónito, sin palabras y verdaderamente emocionado, un espectáculo fascinante. Los pescadores empiezan a entonar cánticos en las lenguas Serer y Wolof. Melodías de apoyo, de motivación, de energía. Es un trabajo totalmente artesanal y sin ningún tipo de maquina. La recogida de la red se hace totalmente a mano. Frases rítmicas cargadas de motivos y expresiones que les infunden fuerza, confianza, esperanza. El capitán se une a la ceremonia. Veo que tiene madera de leader, que se pone a la cola como los demás, cuando el momento lo requiere, que tira con la misma fuerza, que ánima con golpes sobre el barco, que da palmadas en el aire para que la canción no decaiga. Están contentos porque saben que tienen una buena captura. Omar me señala a lo lejos en medio de la red, donde veo que los peces saltan una y otra vez. Sinceramente, hay una captura excelente.

Cuando la red ya está casi totalmente recogida, viene otro momento complicado y duro. A pulso, con las manos y con una fuerza sobrehumana, se disponen a levantar los cientos y cientos de kilos de peces que han pescado. Lo tienen que hacer por partes. Empieza entonces otro cántico para levantar la red. Mientras, yo me sujeto com puedo en el otro extremo para registrar estupefacto, este momento irrepetible. El barco va de una parte a otra, casi totalmente inclinado por el peso de los peces y los pescadores. De repente, veo como cientos de peces empiezan a dejarse caer como si de un vals se tratara. Repiten la misma acción una y otra vez,  en una parte y otra de la barca, hasta quedar casi totalmente llena.

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Más que la noche, en el día de San Juan, AFRICAHUGS tuvo la oportunidad de adentrarse en el espíritu de un equipo de pescadores venidos de buena parte de los países de África del oeste. Guinea Bissau, Gambia, Guinea Conakry y Senegal. Una tripulación que, junto con su capitán, me abrió las puertas a convivir durante una intensa y emocionante jornada de más de 12 horas.

La tercera y última parte de la sonata, la reexposición viene marcada por la vuelta a tierra de los pescadores. Con un cansancio extenuante aunque sin perder la sonrisa y la complicidad de equipo, se van dejando caer por diferentes partes del barco. Mientras, un pequeño grupo empieza a asar pescado fresco, nunca mejor dicho, que reparten sin cesar a todos los que allí nos encontramos. Una vez en el puerto, los porteadores, otra profesión que necesita de la fuerza y habilidad, les esperan para sacar con el pescado con cajas.

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Quisiera, si me lo permiten, añadir una coda, una parte, como en la sonata, que me permitirá concluir está historia humana.

Tristemente, cuando los pescadores llegan al puerto, se percatan que el pescado se vende a 1000 francos cfa (1.5€) la caja de 45 Kg aproximadamente. Un precio irrisorio para la cantidad de peces que traen y las horas que han hecho. Las causas son múltiples y hay que buscarlas, algunas de ellas, en los injustos tratados internacionales y la pesca ilegal de algunos países.

Haciendo una pequeña búsqueda en Internet, leo que el activista y ahora ex-ministro de pesca senegalés Haïdar el Ali se ríe/mofa/burla de aquellos países que se adentran en aguas de Senegal para vaciar sus stocks, su alimento más básico y que después ofrecen ayuda.

Haïdar el Ali denuncia que barcos gigantes de ciertos países llegan a capturar en un día lo que una tripulación artesanal captura en un año. Países como Rusia, Ukraina, Korea, China, pero también España vienen a vaciar la base de su alimentación ofreciendo ayuda después, no tiene ningún sentido, según prosigue el ex-ministro.

Toda la costa oeste, desde Marruecos a Sierra Leona está cubierta por pescado oceánico, fuente de alimentación básica y que necesita protección legal por parte de los acuerdos internacionales. Haïdar el Ali explicita el ejemplo de Mauritania, donde, bajo el auspicio o beneplácito de la Unión Europea, grandes barcos industriales « tragan » literalmente toneladas de peces, afectando al ecosistema y directamente la pesca artesanal en Senegal.

Por otra parte, según Aljazeera TV, la Unión Europea se mostró de acuerdo para que mas embarcaciones entraran en aguas africanas. Las decisiones de la UE afectan directamente a la vida de millones de senegaleses y ciudadanos del oeste africano.

Juzguen ustedes mismos y saquen conclusiones.

Quiero agradecer encarecidamente a todos los pescadores y su capitan:

Assane,Boy Narr, Daba, Cor, Khadim, Saliou, Idy, Sekara, Ndiole, Hamet, Lamin Sonko, Lamin Dia, Camara, Adama, Omar Ndiaye

Su simpatía y amabilidad infinita, por dejar que AFRICAHUGS contara su historia, para que se visibilice, para que percibamos que las consecuencias de la globalización salvaje, si no existe una regulación más estricta a favor de los más débiles, puede ser y es catastrófica. 

*http://www.bbc.com/news/world-africa-25859387

*https://www.theguardian.com/global-development/2014/feb/26/senegal-fisheries-minister-foreign-factory-ships