ENTRE MANGOS Y BAOBABS: BOURAMA SANE, EJEMPLO DE LA ÁFRICA QUE VIENE

Ya falta poco para que caiga el ocaso. A lo lejos, desde la mezquita, se escucha la voz del Imam anunciando el cuarto de los cinco rezos obligatorios dentro del Islam. Estamos en Ramadan y la familia de Bourama Sane se prepara para su interrupción. A medida que se acerca la hora, exactamente las 19.32h, toda la familia se va congregando en la parte delantera de la casa.

Pan, mantequilla, té, café touba, zumo de bissap…entre otros productos, forman parte de la comida que en esta parte del África subsahariana utilizan para romper el Ramadan. Mientras Mami, una de las hermana va cubriendo la mantequilla alrededor de los trozos de pan, Aida, la sobrina que vive en Dakar pero que ha venido para ayudar a su abuela, va sirviendo los vasos de té i café.

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El ambiente es de una hospitalidad y fraternidad sorprendente. Padre, madre, hermanastros, hermanas, primos…hasta un total de 18 miembros a lo sumo, se congregan cada día en la puesta de sol, para celebrar con ahínco la ruptura del Ramadan. Llegué a Senegal el 13 de Junio de 2016, el día antes que empezara el Ramadan. Desde entonces observo y participo con asombro infinito de cada gesto, cada movimiento, cada conducta.

No son nada fáciles estos días para los que se subyugan con esmero al Islam. En países tropicales como Senegal, los días son especialmente calurosos y húmedos. Aún recuerdo la primera vez en Mbur, ciudad al norte de Senegal y muy cerca de Dakar. Allí pasé unos días con Gora, un senegalés que trabajaba en la construcción, y su familia. Curiosamente también me tocó vivir el Ramadan en aquella ocasión, hace ahora 3 años. Cada día, después de su dura jornada de trabajo, subíamos a la terraza de su casa ya preparados con el pan y la mantequilla, mientras Gora dejaba caer con voz relajada: c’est le paradis ( es el paraíso).

Por suerte, donde vive Bourama, en Niaguis, pequeño pueblo situado al sur de Senegal, la vegetación es más abundante y la brisa del rio sopla con sensibilidad agradecida.

Des de que vine esta segunda vez, ahora con el proyecto AFRICAHUGS, me sedujo la idea de poder transcribir y compartir con vosotros y vosotras la historia de Bourama Sane. Sinceramente creo que su trayectoria es el mejor ejemplo de la cantidad de gente preparada y con ideas emprendedoras que hay en los países de África Subsahariana.

Por supuesto Bourama sabe que África debe cambiar algunas cosas; que algunas tradiciones deben ser modificadas para adaptarse a la modernidad; que las comunicaciones, carreteras, puentes, trenes…son fundamentales para el desarrollo de un país. Pero Bourama también sabe que a África subsahariana no se la ha tratado bien: que los intereses económicos de los países occidentales han primado una y otra vez sobre los intereses humanos y de desarrollo real. Bourama sabe que muchos proyectos occidentales han fracasado y siguen fracasando por su falta de previsión y por no estar acompañados de una visión a largo plazo.

Y sin embargo África sigue creciendo, sigue alzando el vuelo con alas de verdadera esperanza y cambio estructural sincero. Bourama representa una generación de jóvenes que quieren tomar las riendas de su país, de su sociedad. Con 30 años recién cumplidos, habla Jola, Wolof, Mandingue, Fula, Francés, Inglés y Portugués/Creole.

Bourama nació en Faghot, un pequeño pueblo en el centro de la Casamance. Debido al conflicto surgido en 1982, su familia decidió, por seguridad, dejar la casa donde vivían para trasladarse al pueblo vecino, Niaguis, en el cual había una base militar que protegía a los locales de los insurgentes. Después de empezar su educación básica en Faghot, la prosiguió en Niaguis para después, terminar sus estudios en Ziguinchor, la capital de la Casamance.

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Licenciado en Lenguas Extranjeras por la Universidad de Ziguinchor, Bourama Sane posee también un Master en comercio exterior internacional, especializado en desarrollo local. Cada noche, con Bourama y su familia compartimos aspectos de las diferentes culturas. La noche africana, la que está repleta de una diversidad de sonidos sorprendente, la acompañan de Lataya, un té exquisito y que preparan aquí, siguiendo un proceso muy particular, donde consiguen la « espuma » de la parte superior a base de pasar el té de un vaso a otro con relativa rapidez.

Entre sorbo y sorbo, Bourama Sane me cuenta que este es su último año de Master. El gobierno ayuda a los estudiantes con una bolsa de 60.000 francos selfa ( 92.30 €) al mes. Con ese dinero, Bourama ha construido una pequeña casa en Niaguis y ayuda de forma regular a la familia ( arroz, electricidad, agua, construcción de baños…). Bourama también sabe que este es el último año que va a recibir la ayuda. De hecho, a finales de julio el gobierno dejará de ingresarle los 60.000 fca. Me sorprende la cantidad de ideas y proyectos que ya tiene pensados, planificados y que va a poner en marcha de forma inminente.

Mientras termina la primera ronda de Lataya, y antes de empezar la segunda, ( hay un total de tres rondas), Bourama me habla con entusiasmo de la construcción de una pequeña tienda al lado de su casa. Ya ha hecho un estudio de campo, ha analizado la zona, el vecindario, las demás tiendas…se da cuenta que no existe ninguna tienda en el vecindario donde el vive, que las demás están demasiado lejos, que su tienda podría cubrir las necesidades del día a día de muchos de los vecinos presentes y otros que vienen del río de recoger pescado. Arroz, huevos, jabón, aceite de palma, vegetal, pan, cebollas, patatas…y otros alimentos podrían proporcionarle a Bourama Sane unos ingresos interesantes y también facilitar a los vecinos el no tener que desplazarse a otra tienda más alejada. La tienda empezará a funcionar a finales de Julio.

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Sinceramente, creo que me estoy acostumbrando a este té. Sidia, el primo de Bourama, lo prepara con una maestría inigualable. El paso incesante de un vaso a otro hace que se vaya creando una pequeña espuma para seguirle un sabor muy dulce que hace que no quieras terminar ni la primera ni la segunda ronda. El segundo proyecto que Bourama va a poner en marcha, lo comparte con un amigo de la infancia. Un amigo informático que trabaja en Dakar y él, van a empezar a vender, en una habitación que han alquilado al lado de la carretera principal, alimentos para pollos y gallinas, además de la venta de pollos pequeños de tres o cuatro días. Hace no mas de una semana, mientras esperábamos el atardecer a la sombra de un baobab, una mujer se acercó preguntando donde podía comprar pollos, que había buscado por la zona sin parar. En la región del Oeste de África se consume mucha carne de pollo. Bourama y su socio saben que en su vecindario existe esa necesidad. Así, mientras que el socio y amigo de Bourama los compra y trae desde Dakar, Bourama se encargara de la venta a los clientes.

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Bourama tiene todavía otro proyecto que va a poner en marcha. En Faghot, la familia posee un terreno de más de 2 hectáreas. Cuando Bourama me explica este último proyecto, veo como lo visualiza, como lo dibuja con las manos, como señala que plantará en cada zona. Alrededor del terreno plantará anacardos, un fruto bastante cotizado en el mercado occidental. En el terreno propiamente dicho plantará diferentes variedades de mangos, mientras que otra parte del terreno, cuando la construcción del pozo este terminada, plantará tomates, cebollas, patatas…

Se acerca la tercera y última ronda de Lataya. La dulzura con la que cubren el té hace que sea doblemente delicioso. No quiero que termine pero forma parte del proceso. Bourama representa toda una generación de jóvenes africanos y africanas con las ideas claras, con proyectos factibles que traerán desarrollo y mejoras sustanciales al vecindario y al pueblo de Niaguis. Esta África hace años que existe y se irá desarrollando todavía más pese a que a algunos y algunas, lobbies de la mendicidad en occidente, sigan empecinados a creer que la caridad es el único camino de África.

Quiero dejarles el teléfono de Bourama y su correo electrónico por si queréis colaborar en su proyecto o poneros en contacto con él. Estas iniciativas son las que verdaderamente crean riqueza y productividad. Iniciativas privadas y públicas que traen desarrollo y avance en una sociedad, dónde la ayuda que recibe el gobierno de otros países, tendría que estar supeditada al financiamiento de ideas como las de Bourama.