LAS HIERBAS Y TRUMP, UNA MEZCLA EXPLOSIVA

Después de quedar bastante sorprendido de cómo funcionaba el negocio del cacao en países como Ghana o Costa de Marfil, nuestro Trump, el extraterrestre decidido a comprender las vicisitudes entre África y Occidente, el Trump escéptico, el Trump determinado a ver y escuchar para mejor entender y no hablar sin antes observar y comprender, quiso visitar una mujer que habitaba en aparente soledad cerca del cruce principal de Bobikuma.

La mujer era conocida en la zona como Tía Donkor. Tan pronto como Trump entró a su casa, un gran patio le daba la bienvenida. Al mirar al suelo, se encontró con una gran cantidad de hierbas. Cada una poseía una forma diferente, una textura distinta, un color diverso. Aunque para Trump todo aquel “arcoiris herbolario” no significaba otra cosa que el desorden, para Tia Donkor, cada hierba, cada planta, estaba perfectamente organizada, y con unas propiedades medicinales que solo ella mejor conocía en todo el pueblo de Bobikuma.

La conversación que a continuación tuvo lugar sirvió para apaciguar la curiosidad de Trump. Tía Donkor le explicaba con sabiduría probada y experiencia constatada las propiedades de cada planta, sus usos medicinales, como beneficiaban a cada parte del cuerpo y alma, y de que manera se podía conseguir el efecto deseado.

Evidentemente no todas las plantas y hierbas medicinales podían sustituir la medicina occidental, la de las pastillas y cápsulas, pero si que era constatado que, los efectos secundarios de una y otra eran cualitativamente diferentes. Se trataba entonces de no rechazar una u otra, de conseguir un dulce equilibrio, de mantener las dos constantes, de valorar una sin despreciar la otra.

Una de las plantas medicinales que Tía Donkor le presentó, se llamaba “Twentri”. Se utilizaba en caso de rotura de extremidades inferiores o superiores. La planta provenía de la corteza de un árbol tropical. La extracción era cuidadosamente realizada por gente que trabajaba para Tía Donkor. Ella les escribía o verbalizaba el pedido de las diferentes plantas que quería. A continuación, sus trabajadores se desplazaban a la zona donde abundaba la vegetación tropical para, cuidadosamente, escudriñar entre la flora hasta encontrar todo lo que Tía Donkor necesitaba.

Aparentemente, Tía Donkor era bastante conocida, no solamente en la zona central de Ghana, sino también en Accra, la capital. Según se comentaba, eran muchos los médicos especializados en hierbas medicinales, los que acudían periódicamente para comprar sus productos y preparados. Dichos médicos aplicaban una terapia mixta entre la medicina occidental y la medicina tradicional. Dichos médicos no se dejaban llevar exclusivamente por el uso o abuso de pastillas o cápsulas. Según Tía Donkor, dichos médicos escuchaban también y sobretodo la naturaleza, sus propiedades, sus beneficios naturales para el cuerpo humano, su alma.

A medida que Tía Donkor hablaba, Trump observaba cada gesto de su rostro, de su cuerpo, y se daba cuenta de la diferencia entre África y Occidente en cuanto a la vida en consonancia con la naturaleza. ¿Por qué nos hemos alejado tanto de la naturaleza? ¿por qué la despreciamos tanto y no la escuchamos más y mejor?

¿Existe en Occidente la misma calidad melódica de la naturaleza que en muchas regiones de África? ¿La medicina tradicional persigue los mismos objetivos que la medicina occidental? ¿Qué pasaría si se fomentara más el uso de la medicina tradicional en Occidente? ¿ Por qué apenas se conoce o no potencia más la medicina tradicional africana en Occidente? Todas estas cuestiones le surgían a Trump, en un momento dónde, las grandes farmacéuticas en Occidente no han dejado de ganar millones de dólares, paradójicamente, y en algunas ocasiones, a costa de la salud de muchos seres humanos.

Cada día que nuestro Trump, el extraterrestre escéptico, pasaba en África, se sentía más atraído, más motivado a conocer y experimentar otros aspectos del que es, sin duda alguna, el continente más rico de la tierra. Pronto, muy pronto, lo veremos visitando las dos escuelas públicas de Bobikuma, una visita cargada de sorpresas y nuevos aprendizajes.