ÉGLOGA A OUIDAH, ENTRE ROSAS Y ESPINAS

¿ Quién fue el maldit@ que trajo tan aberrante situación? ¿ A quién se le ocurrió la “brillante” idea? ¿ Cómo fueron capaces de postergarla en duración y espacio sin ni si quiera pestañear? ¿ Por qué motivos y con que interés desprestigian, anulan, se aferran al nihilismo de tradiciones milenarias con conocimiento y voz propia?

Ouidah, representa uno de tantos ejemplos en países africanos, inventados a base de regla y pincel, de poder y interés, de sangre y mezquindad. Ouidah, fue, en algún momento de la historia un ir y venir de esclav@s, de mercancía humana, de carne fresca; pero también de deshechos, de desperdicios humanos, de parásitos con destino predeterminado, predefinido, prefijado.

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Pero Ouidah también es paisaje y simpatía, Ouidah es calor humano y ejemplo universal de hospitalidad, de amabilidad, de trato excelente al viajero, al extranjero, al de afuera. Ouidah es un derroche de paisajes diferentes, de playas y lagunas, de selva, de cocoteros, de mangos, de papayas. Ouidah es ejemplo de tradición y historia, de VooDoo, de arte, de música, de danza.

Entre toda esa maraña de texturas sociales y humanas, vivimos durante unos días con Ibrahim Souleiman Ayéyé, también conocido como Soulé. Me habían hablado de él en Togo. Me comentaron sus amigos, colegas de la infancia, que Soulé era un artista preocupado por el rescate y defensa de lo local, lo cercano, lo propio, para convertirlo en universal, para darlo a conocer en otros mundos ya no tan lejanos, para valorizar lo que, en un principio, fue la grandeza de Ouidah, Bénin y sus sociedades. Pero sobre todo, para desatarse del todavía neocolonialismo occidental, principalmente francés, el que no deja de vigilar, el que controla en la sombra la vida de millones de africanos, a base de gobiernos militares puestos por interés, para que siga fluyendo, con el beneplácito y la tranquilidad de occidente, la riqueza africana que alimenta el mundo.

Ouidah se merece una ROSA por la belleza de su Laguna. Un inmenso espacio de agua donde  especies aladas, aves de infinitos colores se posan en nuestra barca, para tal vez, darnos la bienvenida, para tal vez, invitarnos a quedarnos y contemplar el silencio de semejante paisaje.

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Una ESPINA para aquell@s  energúmen@s occidentales, portugueses, franceses, ingleses…que en su momento hicieron de este maravilloso lugar una desgarradora carnicería. Creando un supuesto “árbol del retorno”, para hacerles creer que sus almas vendrían a reposar en su lugar de nacimiento, en su lugar natal.

Ouidah se merece una ROSA por la sensatez con la que nos acogieron, por mostrarnos la calidez de sus gentes, por abrirnos la puerta y mostrarnos como los vecinos intentan afrontar la vida con esperanza, con ilusión, con optimismo.

Una ESPINA por cada ser humano marcado al fuego vivo, sin compasión, como vacas, como animales, sin ningún escrúpulo. Además, para no escuchar su gemido, para no sentir su sollozo, les tapaban la boca a cal y canto. Una gran espina afilada y puntiaguda para aquellos que lo consintieron.

Ouidah se merece una ROSA por la belleza de sus playas, de sus atardeceres, por la bienvenida de ese sol rojizo que se refleja en cada ola, dibujando un manto vibrante, movido por el deseo de cambio, de rebelión, de lucha.

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Los necesitados, los débiles, los dependientes, los enfermos, los parásitos, aquellos desperdicios humanos que sobraban, que molestaban, que no proporcionaban beneficio alguno, eran arrojados vivos a una gran fosa común, a un gran cementerio, el Cementerio de los Esclavos. Una gran ESPINA para l@s que lo consintieron, para l@s que fueron capaces de tragarse sin anestesia, tanto sufrimiento humano.

Soulé y sus dos soles, Sarah y Farida junto con su mujer Leila, nos abrieron las puertas sin apenas conocernos. Soulé me habló de su proyecto de desarrollo sostenible. Le gustaría construir cabañas tradicionales al pie de la laguna, muy cerca de la playa. Con ello pretende ofrecer un turismo de calidad, sostenible, de aprendizaje y pedagogía. Un turismo que respete, que construya, que valore el entorno. A medida que los días pasaban, mi presencia era ya habitual en la casa. Sus hijas se iban acostumbrando a mi, y hasta nos echábamos algunas risas. Para dormir, puesto que el hogar era bastante humilde, utilizaba mi pequeña colchoneta en el suelo. Una gran ROSA para esta familia, por su especial calor, por su hospitalidad, por dar pese a no tener, por abrir las puertas sin apenas conocer. Una gran ROSA.

Imaginaros un espacio oscuro, tenebroso, creado a imagen y semejanza de gente de igual calaña. Conquistadores sanguinarios, pseudo exploradores sin escrúpulos con una gran corte detrás, con hambre de convertir a golpe de maza y cañón. La casa de Zomaï es un ejemplo bien claro crimen contra la humanidad. Encerrados sin luz, en total oscuridad, se testaba su resistencia a la muerte, al dolor, al sufrimiento, para habituarlos a la dureza de las condiciones del barco a su partida al otro mundo. Los esclavos que se resistían, los que se rebelaban contra tal práctica, eran atados como cerdos, con la boca encerrada. A penas 30/40 african@s llegaban al destino final. De esta manera horrible, patética, eran tratados los africanos. Una ESPINA desgarrada para todos y cada uno de los que engendraron tales prácticas inhumanas, los que destruyeron la cultura y el futuro de miles de pueblos africanos.

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Soulé tiene una pequeña tienda de arte. En ella vende todo tipo de ornamentos ligados a la cultura y tradición ancestral de la zona. Máscaras cargadas de diferentes adornos; pinturas multicolores con motivos locales; ropa típicamente africana llena de brillo y color. La pequeña tienda le ayuda para sacar adelante a su familia, y llevar a cabo algunos proyectos sociales en Togo. Su proyecto de construcción i/o rehabilitación de casas tradicionales integra el “contre-don”,

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es decir que, los viajeros que visiten la zona, aportarían su conocimiento para contribuir al desarrollo de la sociedad. Ayudando en la construcción, planificación, gestión…Como contrapartida se les mostraría la cultura de la zona y todo lo que ello implica: comida, vestidos, música, danza…Una bella ROSA para Soulé, para que vea su sueño hecho realidad, por pensar en un desarrollo real, estructural, sostenible.

Ouidah es una ciudad cargada de historia, de patrimonio, de cultura, de belleza natural, de playas y lagunas, de músicas y danzas, una ciudad que no te dejará indiferente. Bienvenid@ a Ouidah, bienvenid@ a la casa de Soulé.