AFRICAHUGS & NAMIBIAN GENOCIDE ( Mr. Freddy Gguvauva, commission Reparation )

En todos y cada uno de los países de África visitados, me he encontrado que su situación actual está fuertemente marcada por las decisiones que tomaron sus colonizadores. Namibia es otro ejemplo de codicia, egoísmo y falta de humanidad y respeto por parte de los que por allí pasaron y todavía, los que aquí viven y tienen posesiones inmensas.

Ya había leído sobre el GENOCIDIO cometido por los alemanes en Namibia des del año 1904 al año 1908. Pero, escucharlo de la mano de Mr. Freddy Nguvauva, me estremeció. Sus palabras brotaban sigilosamente pero con la esperanza de encontrar justicia. Como el decía, ¿ cómo puede ser que haya gente, mayormente alemanes, poseedores de tierras que consiguieron por la fuerza o a precios irrisorios, mientras que miles de locales namibian@s no puede acceder a una vivienda con agua o luz ?

Recuerdo leí hace no mucho un libro que tengo siempre presente cuando viajo por África, “las venas abiertas de Sudamérica”, de Eduardo Galeano. Galeano narra magistralmente otra historia de Sudamérica, la historia del saqueo por parte de España, Holanda, Inglaterra…, de cómo las revoluciones industriales u otros éxitos, se forjaron a partir del robo sistemático de los recursos de México, Perú, Bolivia…, de como sus gentes sufrían golpes de estado apoyados por gobiernos occidentales, principalmente EEUU.

África es otra vena abierta, muy abierta.

A Namibia podemos ir, como extranjeros, a pasar unas vacaciones inolvidables, a precios de lujo. Visitaremos safaris, las dunas mas altas del mundo, podremos hacer sky-diving, comer en restaurantes de lujo en Swakopmund, ciudad-fortaleza alemana en Namibia, que pretendía construir un muro para que los turistas no vieran los asentamientos informales a su entrada … Casi todo estará gestionado por gente blanca, mientras que los sirvientes serán gente negra.

 

 

Me doy cuenta del adoctrinamiento que muchos tuvimos en nuestras escuelas, institutos y, tristemente, ahora también en universidades, donde se nos mostraba una realidad, marcada por reyes y reinas valerosas, condes y duques intocables, marquesas o marqueses mostrando sus mejores galas. Lo que poco o nada mostraban, era y es que, detrás de todos esos lujos, existe otra realidad completamente diferente, otra realidad que vive el capitalismo salvaje de otra manera.